jueves 25 de junio de 2009

EGM (25 de junio de 2009)

Es enternecedora la amigable postura que el Equipo de Gobierno Municipal (en adelante EGM, y no confundir con Estudio General de Medios, aunque pudiera ser), ha tenido con la constructora Begar que, por contrato, se había responsabilizado de las obras del entorno del puente Gasset. Con la faena recién comenzada, la susodicha empresa declara concurso de acreedores porque, según alega, tiene ahogada la financiación ante la falta de contratos desde febrero y ha solicitado un ERE que afectaría a unos doscientos trabajadores. Ante tamaña desgracia (putada para los empleados), acuerda con nuestro EGM rescindir el contrato que les unía… ¿Le falta trabajo y no quiere el que ya tiene contratado? No, no es eso, hombre, es que la obra se paga en suelo, y para qué quiere más suelo si ya no es rentable. Así que nuestro EGM abona los gastos ya realizados con una parcelita de uno de los dos terrenos prometidos y tan amigos. Yo esperaba que se pidieran responsabilidades a Begar por incumplimiento de contrato, pero dice nuestro EGM que “las condiciones económicas son complicadas”, y que tampoco es cuestión de hacer leña. Qué buen rollito destila nuestro EGM. Bueno, quizá es que los constructores se merecen eso y más, porque cuando el viento soplaba a favor hay que ver con cuánta generosidad revirtieron a la sociedad sus ingentes riquezas. Y nuestro EGM no puede ser tan desmemoriado.

Coñas fuera: como ciudadano me siento, una vez más, estafado por este EGM que regala favores y no defiende los intereses de mi ciudad, que son mis intereses. Me importa un huevo la situación financiera de Begar; son las reglas del juego (sus reglas del juego), las mismas que han permitido tanto a Ulibarri como a sus colegas de negocio forrarse durante años. No quiero relaciones amigables entre nuestro EGM y las empresas con las que contrata. Quiero que exija que se cumpla lo pactado. Y si no lo hace, no sirve para lo que fue elegido. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si el incumplidor hubiese sido el Ayuntamiento?

martes 16 de junio de 2009

Grande, Pau

En ciertos placeres he sido de afición tardía, pero más vale así que nunca. Uno de ellos es el baloncesto, y hace ya unos cuantos años, cuando un muchachito de Sant Boi de Llobregat se fue a la NBA, me dio por seguir su trayectoria. Muchos viernes por la noche dejaba grabando el partido de los Grizzlies y los sábados por la mañana, evitando oír el resultado por la radio, me tragaba las frecuentes derrotas de aquel equipo con el que, salvo contadas excepciones, sólo disfrutaba con Shane Battier y, por supuesto, con Pau Gasol.
Era cuestión de tiempo que Gasol saliera de Memphis y los requiebros que da la vida le llevaron en febrero del año pasado a Los Ángeles. Llegó a la final (muchos no daban un duro por Lakers en enero ni para la final de conferencia) contra los Celtics de Paul Pierce, Ray Allen, Kevin Garnett... y perdió. Pero ya digo, era cuestión de tiempo: Gasol ya es campeón de la NBA
Al fondo de esta columna colgué la jugada más repetida de Pau con la camiseta de Memphis, el mate en los morros de Garnett cuando este jugaba en los Timberwolves. Como el aparatejo de abajo ya no funciona (a ver si lo arreglo o lo elimino, que será lo más fácil), aquí lo vuelvo a colgar.



Pero me gustaría que disfrutarais con otra jugada más reciente, del 2 de enero de este mismo año, el día en que anotó su punto 10.000 en la NBA, que demuestra lo que este tipo es capaz de hacer en una cancha. Los comentaristas de la televisión de la NBA flipaban. Puro show time. Es mi homenaje. Enhorabuena, Pau, no sabes cómo me alegro.


miércoles 22 de abril de 2009

CyL (22 de abril de 2009)

Víspera de fiesta en recuerdo de un desgraciado suceso histórico que aniquiló los arrestos reivindicativos de esta tierra. El tiempo fue barnizando el acontecimiento con el tono que más convenía a cada momento y ahora sirve para discursos poco convincentes y menos eficaces. Ya no se discute la fecha elegida para celebrar el Día de la Comunidad, como algunos hacían hace años y hoy son unos entregados del invento, sino más bien qué es lo que se celebra.

Castilla y León, como territorio unido por el matrimonio de la autonomía, pasa por una crisis de pareja que cada vez cuesta más disimular. Y el riesgo de divorcio tiene hasta su diccionario de impronunciables: identidad, castellanosleoneses, comunidad histórica…, y el vocablo que más ofende al personal: Valladolid.

Nunca ha habido que buscar demasiadas excusas por estos lares para dar cera a Pucela, capital maldita sobre la que se proyecta una pesada sombra de neocentralismo difícil de digerir por la periferia. No he sido de los que se han complacido con abundar en la pésima imagen de nuestros vecinos del sur, aunque a veces a uno no le deja el nervio. Porque lejos de estereotipos viciados en esa percepción de la capital del Pisuerga, parece evidente que el embudo se estrecha en sus orillas. Los agravios se amontonan y León, en felina maniobra, prepara desde hace tiempo la gatera por la que escapar. Menos diáfano es el panorama de los castellanos de toda la vida, que habrán de ir de la mano de Valladolid en jubilosa y perpetua hermandad castellana, con el único refugio del paraguas del localismo.

La última afrenta toca la salud. Con los oncólogos sublevados, modernos comuneros contra la tiranía, se divulga el anuncio de una manifestación para el día 30 a las ocho y media frente al Yagüe. Internet ayuda en la tarea y los correos no dejan lugar a dudas: “Asunto: querer llevarse el servicio de referencia de oncología (tratamiento del cáncer) de Burgos a Valladolid, así como el banco de sangre y con ello todas las subvenciones. Nos vemos allí”. Y mañana, en Villalar.

jueves 12 de marzo de 2009

DUELE (12 de marzo de 2009)

Sobras, no eres necesario. Es una cuestión de números, sus números. Te han dejado a la intemperie, chorreando tristeza. Has llegado al portal y titubeas, cómo le digo yo esto ahora. Decides tomar una cerveza en el bar de la esquina antes de subir. No hay conversación con el camarero, mejor, no estoy para nadie. Apuras la caña, ¿qué te debo?, pronto no me podré permitir ni esto. Entras en casa como un furtivo, en silencio. La puerta al cerrar te delata y desde el final del pasillo te recibe con una sonrisa. Dura nada. Tu mujer te mira incrédula, apenas logra balbucear sus dudas. Intentas suavizar la desgracia, no te preocupes, ya saldremos adelante. Se echa las manos a la cabeza y sus gestos aumentan tu frustración. Los niños se han asomado a la puerta de la cocina, ¿qué pasa, mamá?, nada, nada, les has dicho con ternura, id a vuestra habitación.

La comida es un velatorio, sin siquiera pásame el pan. De postre suena el teléfono, será tu madre, no le digas nada hasta ver, ¿hasta ver qué? te reprocha ella, y un escalofrío recorre tu espalda. Vas a tener que medir las palabras; mejor guardar silencio, al menos por el momento. La tarde te hunde en el sofá. Ella se ha llevado a los niños a la academia y empiezas a recortar gastos en tu cabeza, pero la academia no, antes deberás suprimir otras cosas: se acabó el periódico de los domingos y la primitiva de los jueves, ahora que es cuando más voy a necesitar un golpe de suerte. Qué larga se me está haciendo la tarde.

Han pasado tres meses desde aquello. Has adelgazado y hay días que no tienes ganas de nada. Tu matrimonio se ha teñido de gris, dominado por la indiferencia, y los niños no se acostumbran a los cambios. Esta mañana te encontraste con un viejo amigo. Te ve mal, yo ya pasé por eso, te dice. Lo que más duele es creer que nadie te necesita, que para nada sirves. No es cierto, aunque no consuele. Buscas en su mirada la verdad de esas palabras y encuentras el destello de la experiencia. Saldrás de esto antes o después, dice, pero la herida siempre duele. Si lo sabré yo.

jueves 12 de febrero de 2009

LOV€ (12 de febrero de 2009)

Tiempos de tribulaciones y algunos de mudanzas. Si el problema no existe se crea la solución, todo sea por el bien de unos pocos que disfrazan insidiosos planes en la confianza de que la cándida ignorancia de la mayoría haga el resto. Se acerca el carnaval y el precio de la lana se dispara.

La inocencia cotiza a la baja en un mundo donde nada es lo que parece y nadie está dispuesto a dar su brazo a torcer. Se santifica al ladrón y se apedrea a la víctima, y quienes reman a contracorriente son escupidos en su sentido común. La crisis enturbia las aguas y aquellos que suelen pescar en río revuelto apelan a las buenas prácticas del sistema, errores que arruinan a los de siempre. para llenar la banasta. Les distinguimos, aunque corre el rumor de que nunca llegaremos a conocerlos del todo.

Para colmo de males, quienes aparecían como los paladines de los débiles se refugian de las inclemencias arrimaditos a la hoguera de las vanidades. Aseguran que aún el frío no congela y que no hay por qué tirarse a las barricadas. No se han percatado de que tanto calor amenaza con dejarles carbonizados. Oírles aturde el sentido, desorienta la razón y nubla el entendimiento. Siempre hablando de tirios y troyanos y resulta que comparten pasaporte. Hace tiempo que notamos su ausencia, pero algunos aseguran que son absolutamente prescindibles.

El murmullo ya es estridencia. Catastrofistas y plácidos aseguran tener las claves de un futuro divergente. Mientras se resuelve la incógnita, fusión es a fisión lo que dinero es a ahorro. Los desengaños se acumulan en nuestro carné de baile, hartos de que otros sean Fred Astaire y Ginger Rogers y de que sangren nuestros callos tras otra noche para olvidar. Acaramelados, en mitad de la pista, los protagonistas se prometen amor sincero y puro entre piruetas. La claque paniaguada aplaude extasiada y al resto se les agota la paciencia. Se presiente que los enamoramientos por San Valentín acabarán por encabronarnos a todos.

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